Por: Mtro. Rodolfo Guerrero Martínez (México)
Director de ética en IA y en asuntos internacionales en EIA. Socio ENATIC (España) y vocal de LegalTech e Innovación LATAM en la Comisión Joven. CEO de Coffee Law SC (México). Titular de la Comisión de Legaltech INCAM Occidente. Profesor de Aspectos legales de criptomonedas y criptoactivos, así como de Finanzas tecnológicas en la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara.
Al aproximarnos al umbral del 2026, la arquitectura de la seguridad global se enfrenta a una disrupción sin precedentes. Nos situamos en un mundo hiperconectado, impulsado por la IA donde las bases digitales deben ser seguras, escalables y adaptativas.
En este sentido, la prospectiva tecnológica para 2026 sugiere que las organizaciones —incluyendo las criminales— emplearán plataformas de desarrollo nativas de Inteligencia Artificial (IA) y supercomputación para sofisticar sus alcances.
La delincuencia organizada ya no opera únicamente en espacios físicos; por el contrario, han migrado hacia infraestructuras donde la ciberseguridad preventiva y la procedencia digital son ahora los nuevos campos de batalla, tal como indica Gartner (2025), se proyecta que para 2028 el 80% de las transacciones de IA no autorizadas derivarán de infracciones internas, lo que subraya una vulnerabilidad sistémica que el crimen organizado está listo para explotar.
En consecuencia, el futuro del crimen en 2026 estará marcado por una orquestación de sistemas multiagente e IA física (drones y robótica) para automatizar tareas delictivas con una eficiencia alarmante.
(1) Redes sociales como catalizadores de la operatividad criminal
La evolución de las organizaciones de narcotráfico mexicanas refleja una transición de los callejones a los algoritmos. Históricamente, se ha documentado que los miembros de los cárteles han utilizado plataformas como Facebook de manera estratégica. De hecho, en la investigación de Nix et al. (2016), los resultados indicaron que los miembros de los cárteles usan activamente Facebook para planificar, organizar y comunicarse en tiempo real.
Esta utilización no es errática; se emplea para alardear de conquistas, emitir amenazas directas y promover la cohesión del grupo mediante el uso de códigos, frases cifradas y números que ocultan el significado a los observadores externos.
Por consiguiente, las redes sociales han transformado el reclutamiento y la propaganda en un proceso escalable y descentralizado, permitiendo a los grupos criminales identificar e interactuar con prospectos en zonas remotas, normalizando la narcocultura a través de la exhibición de lujos y violencia.
(2) TikTok y la nueva frontera del reclutamiento digital (SVyP)
El Seminario sobre Violencia y Paz (SVyP) de El Colegio de México ha identificado a TikTok como un terreno fértil para la cooptación de juventudes. En su estudio de 2025, documentaron más de cien cuentas activas vinculadas al reclutamiento criminal y la propaganda delictiva.
El análisis destaca que organizaciones como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) lideran esta tendencia, utilizando hashtags como #4letras y una simbología de emojis para evadir la censura algorítmica.
Por ejemplo, el uso del emoji del gallo (🐓) funciona como una alusión directa a Nemesio Oseguera Cervantes, mientras que el emoji de la rebanada de pizza (🍕) identifica a facciones del Cártel de Sinaloa.
Como bien señala el SVyP (2025), TikTok no es solo entretenimiento, también es un espacio donde el crimen organizado está construyendo identidad, comunidad y promesas de pertenencia. Estas cuentas promocionan ofertas de empleo fraudulentas que prometen hospedaje y entrenamiento, atrayendo a jóvenes vulnerables bajo una fachada de estilo de vida sofisticado.
(3) Criminalidad inmersiva en el metaverso
El metaverso constituye la evolución del paradigma de internet, presentándose como un entorno compartido 3D donde los usuarios habitan avatares. No obstante, esta inmersión facilita nuevas modalidades delictivas. Se han identificado al menos 30 escenarios de amenazas, que van desde el fraude financiero hasta delitos sexuales.
La descentralización y el anonimato que proporcionan los avatares reducen significativamente el riesgo de detección para los delincuentes. En este entorno, el modus operandi incluye el uso de gemelos digitales para planificar ataques contra infraestructuras físicas reales conectadas a Internet de las Cosas (IoT).
Gómez-Quintero et al. (2024) advierten que el nivel de inmersión facilitado por las tecnologías del metaverso...probablemente aumentará las recompensas para los delincuentes y el daño experimentado por las víctimas. Además, el metaverso se perfila como un mercado rentable para el lavado de dinero mediante criptoactivos en una economía de creadores poco regulada.
(4) Deepfakes y riesgos de seguridad en entornos virtuales
La proliferación de los deepfakes en el metaverso plantea una amenaza crítica a la integridad de los videojuegos y oficinas virtuales. Debido a la abundancia de información personal en internet, es cada vez más sencillo crear un clon digital convincente de una persona para realizar suplantaciones de identidad.
Estos contenidos manipulados pueden comprometer la tríada de seguridad (confidencialidad, integridad y disponibilidad), permitiendo accesos no autorizados a áreas sensibles o difundiendo desinformación que causa daño reputacional.
Con respecto al ámbito de los videojuegos, el uso de herramientas de nudificación basadas en IA para desvestir digitalmente a menores o compañeros de clase ha generado arrestos y una alarma social creciente en entornos escolares. La falta de herramientas de detección eficaces hace que la verificación de la procedencia digital sea una prioridad técnica para 2026.
(5) Protección infantil y mitigación de la violencia organizada
La explotación de niños en los videojuegos en línea es una crisis humanitaria digital, en la cual, los cárteles mexicanos han adaptado sus tácticas de reclutamiento a plataformas como Free Fire, Roblox y Grand Theft Auto V. Este proceso suele iniciar con un grooming donde el reclutador finge ser un menor para ganar la confianza de la víctima, ofreciéndole dinero o estatus dentro del juego para luego forzarlo a unirse a la organización en el mundo físico.
UNICEF (2025) subraya que estos ecosistemas son utilizados para socializar y reclutar niños para participar en la violencia organizada. Para mitigar estos riesgos, es imperativo que las empresas tecnológicas implementen medidas de seguridad por diseño y que los gobiernos desarrollen campañas de alfabetización mediática que enseñen a los estudiantes a reconocer la manipulación criminal detrás de un avatar.
(6) Conclusión general
La metamorfosis de la delincuencia hacia 2026 evidencia que la tecnología ha dejado de ser una mera herramienta para convertirse en el hábitat natural del crimen organizado. La capacidad de adaptación de los cárteles en plataformas como TikTok y el metaverso demuestra una sofisticación táctica que aprovecha los vacíos legales y la inmadurez regulatoria de los mundos virtuales.
Esta realidad exige que los sistemas de justicia y las agencias de seguridad transiten hacia modelos de ciberseguridad preventiva y autenticación de procedencia digital para salvaguardar la integridad del ecosistema virtual.
Por otro lado, la vulnerabilidad de la infancia en entornos de juego subraya la urgencia de una responsabilidad compartida entre el sector privado, el Estado y la sociedad civil.
No basta con eliminar contenido; es necesario reconstruir el contrato social ofreciendo alternativas reales de movilidad a la juventud para contrarrestar el atractivo de la narrativa criminal. La protección de los menores debe ser el pilar central de cualquier política de derecho y tecnología, priorizando la seguridad humana sobre el lucro corporativo.
Finalmente, el desafío de la próxima década será equilibrar la privacidad del usuario con la necesidad de una gobernanza digital robusta, en donde la cooperación internacional y la armonización de marcos jurídicos que contemplen delitos en el metaverso y el uso malicioso de la IA son pasos innegociables. Solo mediante una respuesta integral, técnica y ética, la sociedad podrá enfrentar a una delincuencia que, oculta tras algoritmos e identidades sintéticas, amenaza con socavar la paz tanto en el mundo físico como en el virtual.
(7) Referencias bibliográficas
Gartner. (2025). Las 10 principales tendencias tecnológicas estratégicas para 2026. Gartner.
Gómez-Quintero, J., Johnson, S. D., Borrion, H., & Lundrigan, S. (2024). A scoping study of crime facilitated by the metaverse. Futures, 157, 103338. https://doi.org/10.1016/j.futures.2024.103338
InSight Crime. (2021). Carteles en México usan videojuegos para reclutar a menores. https://insightcrime.org/noticias/carteles-mexico-videojuegos-reclutar-menores/
Lamphere-Englund, G. (2025). Protecting children in online gaming: Mitigating risks from organized violence. UNICEF Innocenti – Global Office of Research and Foresight.
Nix, J., Smith, M. R., Petrocelli, M., Rojek, J., & Manjarrez, V. M. (2016). The use of social media by alleged members of Mexican cartels and affiliated drug trafficking organizations. Journal of Homeland Security and Emergency Management, 13(3), 395-418. https://doi.org/10.1515/jhsem-2015-0084
Seminario sobre Violencia y Paz. (2025). Nuevas fronteras en el reclutamiento digital: Estrategias de reclutamiento del crimen organizado en TikTok. El Colegio de México.